Gastronomía
La comida tradicional china ofrece una variedad de platos inmensa, algunos de los cuales siguen recetas que se formularon bastantes siglos atrás. Tres son las cualidades principales que se buscan en un buen plato: el color, el aroma y el sabor. Los ingredientes utilizados abarcan muchos más productos de los que estamos acostumbrados a usar en occidente; es por ello que un viaje por China representa un regalo constante para el paladar.
Cada provincia presume de su escuela culinaria, entre ellas pugnan por la mejor calidad, hay cuatro que sobresalen: Escuela Cantonesa, basada en las cocciones al vapor y el dim sum (comida que se vende en puestos callejeros tipo rollito o bolilla). Escuela de Shanghai, en la que el arroz es la estrella y las salsas el complemento indispensable. Escuela de Beijing, la base es el trigo y las verduras. Se cocina frita en abundante aceite. Escuela de Sichuan, es famosa debido a que en todos los platos domina el condimento picante.
Comer en China es facilísimo. La oferta abarca desde puestos los callejeros donde se sirven modestos platos, no por esto menos buenos, hasta grandes los restaurantes de las capitales, con varios pisos destinados a comedor.
Sólo en Beijing existen más de siete mil restaurantes. Resulta imposible recomendar un restaurante, cada uno es un mundo a parte y sin dudas ofrece calidad manifiesta. La mejor experiencia es ir cambiando de establecimiento para probar más y más exquisiteces. Comer es barato, incluso los mejores restaurantes ofrecen unos precios bastante más bajos que en Europa. Podemos degustar en un modesto restaurante un sencillo plato por unas 60 ptas. o devorar los platos más selectos en un banquete en ambiente de lujo sin pasar de las 4000 ptas