Por José María. Publicado Vie Ene 29, 2010 2:24 am
MOSCU — Los acongojados familiares de los 118 marinos que murieron en un submarino nuclear se dirigieron hoy a las aguas frías y turbias del Mar de Barents para depositar flores en el lugar donde se hundió el sumergible, dijo la televisión rusa.
Antes de partir desde Vidyayevo, en el norte de Rusia, donde el submarino Kursk tenía su base, muchos familiares de las víctimas se agolparon para presenciar la colocación de la piedra fundamental de un monumento de homenaje.
Había ambulancias y personal médico para auxiliar a quienes se vieran abrumados por la emoción. El desastre ha sido una odisea para los sobrevivientes, muchos de los cuales se enteraron del hundimiento por las versiones de la televisión, y luego aguardaron días antes de que anunciaran la muerte de sus familiares.
Muchos de los familiares se negaron a sumarse ayer a un día nacional de duelo exigiendo que se extrajesen primero los cadáveres de las víctimas.
Muchas voces se alzaron para censurar la manera lenta y vacilante en que el gobierno respondió al hundimiento del Kursk el 12 de agosto. Gran parte de las críticas han sido para el presidente Vladimir Putin, quien siguió de vacaciones durante los primeros días de la crisis y que recién cuatro días después del hundimiento hizo su primera declaración pública.
En un intento por salir al paso de las críticas, Putin dijo ayer que se sentía "plenamente responsable y culpable", una declaración inusualmente franca en un país con una prolongada tradición de gobernantes autoritarios.
Pese a todo, el apoyo a Putin no parece haberse visto afectado mucho, según indica una consulta popular.
La encuesta del Centro Pan-Ruso de Investigación de la Opinión Pública indica una tasa de aprobación popular de Putin del 65 por ciento. Es apenas 1 por ciento menos que la consulta anterior, dijo el director de la encuesta, Yuri Levada, según afirma hoy el diario Segodnya.
Muchos esperaban que Putin respondiera al desastre del Kursk con destituyendo a sus asesores. El ministro de Defensa Igor Sergeyev y el jefe de la armada, almirante Vladimir Kuroyedov, presentaron ayer sus renuncias debido a la tragedia, pero Putin las rechazó, arguyendo que buscar culpables sería "la respuesta más errónea".
