Por Sandra Lopez. Publicado Sab Feb 10, 2007 6:14 pm
Cusco, ciudad de maravillas.
Cusco nos maravilla desde el principio... Llegamos al Aeropuerto muy temprano en avión desde Lima, allí nos espera nuestra guía, Magnolia. Ella es muy amable, siempre dispuesta y durante toda nuestra estadía nos va a acompañar de la mejor manera y con mucho celo por su trabajo.
Nuestro hotel queda muy céntrico, es un hotel grande y espacioso y nos gusta. Nos dan una habitación amplia y desde los ventanales que dan a la parte posterior del hotel vemos parte de la ciudad recostada sobre las montañas. Al atardecer el espectáculo es muy hermoso pues se van encendiendo las luces de las casitas y la vista es preciosa. Tardamos una hora en acomodarnos y tomar el tradicional té de coca de bienvenida.
Nos vamos a caminar por la ciudad. Venimos tomando un medicamento para prevenir el mal de altura o “soroche” como le dicen los cusqueños y nos sentimos bien. Vamos despacio y tomamos bastante líquido. Cusco es una ciudad colonial encantadora. Llegamos rápido a la Plaza de armas que es muy grande y está en un lugar elevado de la ciudad por lo que se tiene desde allí una vista panorámica. La rodean dos importantes iglesias , la enorme catedral y la Compañía de Jesús, más pequeña y –para muchos- la más bella.
En esa primera caminata por las antiguas calles de la ciudad lo primero que vamos a visitar es la Compañía. Queremos ver el interior , tranquilos. La iglesia está oscura y están refaccionando la nave derecha. Nos separamos para recorrerla, los dos nos sentimos un poco agobiados y mi compañero de viaje empezará en esas primeras visitas a sentirse cada vez más ofuscado por la violencia de la conquista española y el papel de la iglesia. En mi caso, la Compañía me trae añoranza de la niñez en Córdoba, Argentina. Los recuerdos se me atoraban en la garganta cuando sentía ese silencio opresivo y milenario condensado en el sufrimiento y la desesperación que transmiten las imágenes religiosas Cuando salimos nos fuimos por otras callecitas hacia la parte alta de la ciudad.
Pasamos por la Calle Triunfo donde una famosa piedra con doce ángulos donde se aprecia la complejidad arquitectónica de los muros incaicos que forman la base de las casas y edificios coloniales posteriores. Caminando por Cusco se pueden presenciar escenas insólitas como por ejemplo ver durante el mediodía y en medio del caos de tránsito, una tranquila procesión de fieles que trasladan el manto de la virgen. Llegamos por fin al antiguo y bello barrio de San Blas, nos metemos en una almacén a comprar algo para tomar ya que tenemos mucha sed, aunque nos sentimos bien... el madrugón y la altura se hacen notar.
La almacenera se pone a charlar y nos reímos mucho con ella. Le preguntamos como llegar al restaurante que buscamos en ese barrio. Porque vamos, por recomendación de nuestra guía Magnolia a comer a un lugar muy típico , la “Quinta Eulalia”. Es una casa cuya parte superior está adaptada como restaurante. Cuando entramos, mi compañero se mete inmediatamente al baño..... ¡de la casa! Hay un patio lleno de plantas, en algún lugar canta y hace bastante alboroto un gallo. Y pienso que es para recibirme a mí, que soy gallo en el Horóscopo chino.
Después subimos hasta el restaurante que está en una especie de terraza cubierta y allí nos sentamos, no había nadie todavía y el mozo se deshace en atenciones. Es un mediodía soleado y nos sentimos muy alegres. De entrada nos traen un choclo blanco y enorme que mi compañero devora contento y habas que me encantan y se las robo todas. Comemos una trucha riquísima y yo me pido postre... que es lo que siempre me resulta más atractivo de cualquier menú. Pedimos un dulce de mandarina casero, riquísimo.
Al llegar al hotel descansamos un rato y nos cruzamos al mercado artesanal que nos queda muy cerca . Compramos la mayoría de los regalos que teníamos que traer. La incursión en este mercado enorme nos permite aprovechar la tarde y ahorrar tiempo para lo que nos resta del viaje. Salimos con nuestras bolsitas de plástico , contentos y cansados...aunque nos falta rato para culminar el día. Son como las cinco de la tarde y a las seis de la tarde tenemos que aprontarnos para ir al espectáculo de danzas nativas que se realiza habitualmente para turistas y forma parte de las entradas gratuitas que tenemos. Nos tomamos unos mates bien amargos y nos vamos para allá.
El espectáculo es muy lindo aunque un poco largo hay gente de todo el mundo nos ponemos a conversar con unos y otros. En el intervalo tomamos algo y nos reponemos del agotamiento. A la salida nos vamos a comer a una Trattoria bastante cerca del lugar donde se hace el espectáculo. Comemos rico , el lugar nos gusta y el ambiente es muy bueno. El día se prolonga...tenemos poquísimas horas de sueño encima, hemos salido del hotel de Lima a las cinco de la madrugada. Al amanecer nos empezamos a preparar para nuestro segundo día en el Cusco.
Desayunamos muy rico en el hotel e hicimos nuestros planes. Nos encaminamos a la Plaza Mayor y de allí, gracias a las indicaciones de un chico, Alfredo, que estaba en la plaza aprendiendo solito, según su propia expresión, a ser guía, pudimos localizar el convento de Monjas Catalinas que tiene una colección impresionante de arte religioso. El lugar está bastante bien conservado y también la Iglesia, a la que unos días después, a la nochecita, entraremos un rato a escuchar misa con cánticos en quechua. Después de la recorrida nos sentíamos un poco agobiados, quizá por la altura y el encierro. Así que nos sentamos a tomar un mate de coca en un bar muy tradicional al frente de la plaza.
El lugar conserva una sencillez que lo torna encantador. De allí nos fuimos a San Blas que ya habíamos visitado el día anterior. Buscábamos un taller de platería. Recorrimos toda la zona de la plaza de San Blas Es una plaza antigua muy hermosa que tiene su surtidor de agua y su iglesia. Nos sentimos bien aunque cansados por la subida y deshidratados como siempre, por la altura y el calor.
Después de la plaza vamos bajando hacia la ciudad. La recorrida por el barrio nos encantó está lleno de callecitas estrechas, muros incas con las clásicas aberturas trapezoidales, balcones muy trabajados en madera y los tejados desiguales que le dan mucha riqueza visual al lugar.
Hay muchas plantas y flores así que todo luce muy hermoso. Almorzaremos algo en el comedor del hotel ya que temprano vendrá Magnolia para el tour por la ciudad y ruinas aledañas a ella. A la hora convenida llega nuestro guía Juan Carlos. El nos enseño mucho lo que hace que hoy todavía nos acordemos de sus dichos. Es un hombre corpulento y muy simpático, ideología de izquierdas y fuertes convicciones indigenistas.
Empezamos nuestra recorrida por el Koricancha .Está en pleno centro de la ciudad, lo recorreremos en detalle .La entrada es el templo católico de Santo Domingo y esta nos conduce a los muros incas que están en la base del convento y que han sobrevivido a la destrucción sistemática de los conquistadores españoles. La visita quizá se merece más tiempo: estos muros constituyen una obra de arquitectura impresionante ya que los encajes entre las piedras son muy sofisticados y comprenden múltiples ángulos.
Nuestro guía nos explica una serie de aspectos interesantes sobre estas construcciones. Nos sacamos unas fotos muy lindas aquí. El santuario era muy importante y ocupaba un lugar muy especial en la distribución simbólica de la ciudad de Cusco. Continuamos nuestra visita por la Catedral de la ciudad que solo conocíamos por afuera.
Nuestro guía no deja de manifestar el lado oscuro de toda la magnificencia de altares y retablos. Nosotros estamos de acuerdo y la visita nos agobia un poco... tanto oro y plata .El edificio es gigantesco y los altares son lujosos y recargados. El coro de la Catedral es imponente . Hay mucha sangre derramada para sentirse en paz aquí. Mi compañero va a ver la tumba del Inca Garcilazo de la Vega escritor mestizo cuyos restos fueron devueltos en una urna muy costosa, con incrustaciones de diamante y acompañados por el propio Juan Carlos, rey de España Con este gesto se pretendió reconocer lo que habían llevado durante siglos para el Viejo continente.
Todo es muy luctuoso y oprimente. A mí me atrae el Cristo negro, Señor de los Temblores, figura sincrética de una tristeza extrema. Escuchamos a nuestro guía una observación muy atinada: el Cristo de los españoles es un Cristo que mira al cielo y el de los indios, que se convirtieron en artistas religiosos con el correr del tiempo y la imposición de la conquista, es un Cristo que mira a la Tierra, la diosa Pachamama.
Luego vamos a recorrer las ruinas de las cercanías del Cusco, la primera y más importante es Sacsayhuamán . También estas ruinas están ubicadas en un lugar privilegiado de la distribución simbólica de esta zona del imperio, el Tahuantinsuyo. Su nombre quechua significa "halcón satisfecho". Por tanto significa que era un santuario dedicado al halcón que custodiaba la capital del imperio, pues desde la colina en que se erigió domina toda la ciudad. Si, como dijo el guía, Cusco fue diseñado con la forma de un puma yacente, averiguamos que Sacsayhuamán vendría a ser su cabeza, en tanto que la actual Plaza mayor sería el ombligo y el Koricancha correspondería a los genitales del felino.
Mi compañero está impresionado con el tamaño de las piedras del santuario de hasta 40 toneladas .y también con una llama esculpida en la piedra en posición echada, símbolo de fertilidad .En las próximas ruinas, Kenko, me bajo a recorrer y escuchar a nuestro guía.
Kenko esta como a 6 Km de Cusco, la carretera es muy buena; su nombre significa laberinto y esto por las galerías que se pueden ver en su interior. Da la impresión que fue un lugar de cultos secretos, el labrado de la roca es todo un arte: pisos, techos ,mesas. También parece que sufrió la acción de terremotos que modificaron la construcción original Los españoles pensaron que esto pudo haber sido un anfiteatro. En el área se observa un gran bloque de piedra de unos 6 metros y que pudo haber tenido la forma de un puma.
A la salida, nos vamos a encontrar con un cóndor con la pata atada para que los turistas se fotografíen.... Le sacamos una foto a él solito... pero en señal de protesta y defensa de la ecología y la conservación de la fauna autóctona, no le dimos una monedita a ninguno de los que andaban revoloteando por ahí! Después de estas visitas, regresamos hacia la ciudad.
Allá vamos , de la tranquilidad de las piedras en ruinas al tránsito enloquecido de Cusco. Desde esa primera visita a los alrededores de la ciudad y a los barrios que se encuentran en la zona más alta , los tejados son impresionantes y me asombran. En los tejados de los pueblitos de la zona rural las casitas tienen siempre una par de toros y una cruz en el medio. No pude sacar ninguna foto y tampoco encontrar entre las múltiples ferias de artesanías que visitamos un torito para traerme a mi casa.
Nuestro guía nos explica que la presencia de esas figuras en los techos de los hogares significa que han sido bendecidos a partir de su emplazamiento y hasta su terminación , por medio de ceremonias relacionadas con el culto a la tierra. Según él, los toros de terracota en los tejados son una adaptación propia de la aculturación que impuso la conquista, ya que como es un animal que trajeron los españoles, no fue objeto de censura, pero como se relaciona con la tierra fue adoptado por un proceso de desplazamiento simbólico para evocar a la Pachamama y con la cruz en el medio los colonizadores quedaban más que tranquilos. Durante todo el viaje por Cusco a los dos nos va a conmover mucho la zona rural, porque allí uno ve gente haciendo las tareas del campo de la forma más rudimentaria, siente el sacrificio y las penurias que están presentes cotidianamente en su vida.
El consuelo y la resignación que la religión católica pretende proporcionar está igualmente teñido de la nostalgia por lo perdido. Así se puede captar en las ferias y puestitos de artesanos: las imágenes que uno ve expuestas desbordan de sincretismo religioso.
En el hotel nos tomamos unos mates con unas galletitas y tejas.... y nos empezamos a vestir para irnos como todas las noches a la Plaza Mayor Estamos con nuestras mejores galas porque nos vamos a tomar un pisco a “Bohemia”, un restaurante muy lindo . El día ha sido agotador pero estamos bien, muy contentos y el lugar es precioso .La decoración es colorida y elegante a la vez. y la vajilla es muy original.
Es un lugar de estilo cosmopolita y la atención es acorde con ello. A la salida, anduvimos vagando por la plaza Este lugar abierto era mucho más grande en la época inca . Nos quedamos mirando las lucecitas titilantes de la ciudad , como todas las noches fascinados con la misma magia.